El Camino de Santiago y los neandertales

Esta ruta que va desde por el norte de España hasta Santiago tiene un origen incierto y creo que lo que se cuenta sobre ella está más basado en fantasías que en hechos constatados. Pero, y aquí me siento seguidor de Platón, la realidad está en el mundo de las ideas. Ideas, estudios, leyendas, mitos,... de todo hay mucho en el Camino de Santiago. Así pues, realidad o no, lo importante es lo que creemos que es, lo que nuestra mente asimila como real y es capaz de crear sensaciones en nuestro cuerpo. Si el pensamiento se somatiza, entonces, esa es la realidad. Para saber lo que el Camino de Santiago ha representado, aquí dejo al lector dos enlaces, por si quiere leer algo al respecto. Nada más abrirlos, verá que reflejan tendencias opuestas, aunque cuentan los mismos hechos. Con lo cual se corrobora que la única realidad es la que imaginamos. Consulta estos dos enlaces y comprobarás la diferencia de interpretaciones:

www.caminodesantiagodcr.wordpress.com o bien www.udel.edu..

Varios son los símbolos utilizados por peregrinos e instituciones. Estos símbolos no dejan de sorprendernos y con frecuencia nos preguntamos cuál habrá sido su origen y con qué significado realmente se identifican. En concreto, la concha, venera o viera es uno de los más utilizados y conocidos por quienes hacen el camino o por el público en general. La venera o viera es un tipo de molusco que vive en el fondo del mar, a unas profundidades considerables. Cuando el animal marino muere, la concha acaba siendo arrastrada a la playa. De aquí es recogida por todos a los que llama la atención. Pero, ¿cómo pasó esta concha marina a ser llevada por los peregrinos a Santiago? Supongo que un enigma difícil de resolver. Y como es difícil, por no decir que imposible, es por lo que han surgido las comparaciones y tantas teorías diversas. De hecho, la palabra venera está emparentada con Venus, la diosa del amor, la causante de las enfermedades venéreas. La viera por su forma es la representación del órgano sexual femenino y aparece en cuadros y estatuas junto a la diosa señalada. Sin embargo, no creo que la concha de Santiago tenga nada que ver con aspectos tántricos o venusianos. Voy a dar mi interpretación, tan válida como otra cualquiera, mientras no se demuestre lo contrario y hecha desde el punto de vista biológico. La viera o “pecten jacobaeus”, su nombre científico, fue denominada así por Linneo y es endémica de las costas gallegas. Su pariente del Mediterráneo es otro molusco un poco más pequeño. Por tanto, los peregrinos europeos medievales (porque no había otros), que lucían una viera en su pecho, podían presumir de haber llegado a las costas atlánticas de España, esto es, a Santiago. Dicho de otra manera, y en consecuencia, sería la acreditación de haber alcanzado en peregrinación la ciudad de Santiago. La viera representaría el equivalente medieval a la Compostelana de nuestros días. Resalto también su componente económico: barata y fácil de adquirir; si además pensamos que los peregrinos medievales bastante tenían con llegar a Santiago, que no se acercarían al mar y menos a Finisterre, por el esfuerzo a mayores y porque no había ningún componente religioso en Finisterre; el negocio de las conchas estaba servido: si la tenías, es que habías estado en Santiago. ¿Qué peregrino no adquiriría un símbolo tal? Insisto, esta interpretación personal del símbolo referido, es tan verosímil como otra cualquiera y tiene su lógica. Si la viera representa los dedos abiertos de la mano en plan generoso o no, es una explicación demasiado rebuscada y me suena a muy cercana en el tiempo. Creo además que la concha de Santiago tiene algo de ancestral. En efecto, según los estudios e investigaciones sobre el neandertal, que ya ha llovido, la equiparación cognitiva de esta especia a los humanos actual ha sido hecha por las conchas viera mediterráneas encontradas en los restos arqueológicos de Cartagena. Según uno de dichos estudios, recogidos en Investigación y Ciencia, entre estos restos se ha encontrado una de tales vieras, más pequeñas que las del Atlántico como era de suponer, y que tenía una decoración de color anaranjado. La viera encontrada con los restos neandertales tenía un agujerito en su parte superior, hecho a todas luces para poder ser utilizada la concha como adorno. ¿Qué otra utilidad podía tener dicho agujerito? Las vieras no las podía comer el pariente neandertal a no ser que fuera capaz de bucear en mar abierto y sacarlas desde 100 metros de profundidad. Por tanto, si la concha de la viera fue recogida en la costa después de muerto el molusco, tenemos que nuestro hombre de neandertal ya utilizaba el símbolo por excelencia del Camino de Santiago. Bonita coincidencia, que no hace sino acrecentar el simbolismo del objeto. Así pues, neandertales, Venus y Santiago de Compostela. Vaya tres temas tan distintos y con el punto de coincidencia en la conocida viera o venera. No se necesitaría mucha imaginación para enhebrar un artículo o una conversación mistérica sobre tal coincidencia.

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