Haz el Camino de Santiago: no te arrepentirás

Aunque el Camino de Santiago es una actividad que realizan muchas personas, sin embargo son también muchos los que, aún gustándoles la idea, no la llevan a cabo por distintos tipos de dificultades o miedos, reales o imaginarios.

Razón primera: hacer ejercicio físico
El CdeS es un ejercicio físico aconsejado para el 98% de la población. Al menos eso es lo que nos dicen nuestros médicos cuando acudimos a ellos: hay que hacer ejercicio. Y la actividad más al alcance de todo el mundo es andar. En eso consiste precisamente el CdeS: hay que andar; caminar al ritmo que tú mismo te marques. No hay metas, ni control de tiempo. Tan solo hay que caminar, sin señalar ni una distancia ni una velocidad que no podamos seguir. Bien sencillo y al alcance de todos. Tampoco tienes que hacer un número determinado de días. Los días los eliges tú mismo, según tus ganas y tu disponibilidad de tiempo. Tampoco tienes que llegar a Santiago la primera vez que haces el camino; mejor dicho, puedes llegar, pero empezando desde un sitio más cercano. Vamos a dejar paraaños posteriores hacer el trayecto Roncesvalles-Santiago. De momento estamos experimentando.

Razón segunda: es una actividad barata
Puedes estar de vacaciones por un módico precio. Si, además, te alojas en los albergues municipales, que suelen ser los más económicos, y te preparas tu propia comida, vas a conseguir que por poco dinero disfrutes de unas vacaciones internacionales. En efecto, tendrás oportunidad, si así lo deseas, de practicar los idiomas extranjeros que conozcas: alemán, francés e inglés, principalmente. Más barato imposible; sin necesidad de cursos de idiomas en el extranjero. Una oportunidad única.

Tercera razón: es un viaje compartido o en solitario
Si eres una persona extrovertida, tienes ocasión de viajar conociendo y hablando con mucha gente. Podrás hacer amistad con personas de todo el mundo: si sabes ser natural y enrollarte, verás los múltiples motivos que la gente tiene y que les animaron a hacer el Camino. Si, por contra, quieres alejarte del mundo y sumirte en los propios pensamientos, también puedes hacerlo. Podrás viajar solo y emprender todos las mañanas el camino en solitario. Si no quieres hablar, la gente respetará tus gustos y deseos. He visto grupo de personas, jóvenes o ni tan jóvenes, que alegremente y de forma ruidosa iban por el Camino. Y también he visto a personas, especialmente orientales, que lo hacían de forma solitaria y sin prácticamente hablar con nadie en los albergues. Como verás, hay para todos los gustos.

Cuarta razón: no necesitas estar en forma
Tú ponte a andar; sin prisas, sin correr. Márcate una distancia adecuada a tu preparación física: 5 kms, 10 kms, 15 kms... al día; lo que quieras. Sobre todo los primeros días es muy importante que no te precipites ni corras más de lo debido. Deja que el que quiera lleve un ritmo más rápido o haga jornadas extenuantes. Tú a lo tuyo. Una vez que pasen los cuatro o cinco días primeros, verás que tu cuerpo se hace a la actividad diaria y te encontrarás cómodo, animado y con ganas de que llegue un nuevo día para hacer tu jornada habitual. Tampoco hay ningún problema si haces una jornada de descanso completo cuanto te venga bien. Como ves, las excusas se te están acabando. Y, por cierto, las ampollas se curan; duelen, pero se curan y todo el mundo las tiene.

Quinta razón: apenas necesitas material
Si quieres un resumen de lo que necesitas, en este enlace te pongo lo que desde mi punto de vista habría que llevar (ir). Si echas un vistazo, comprobarás que no necesitas ningún material especial. Tal vez precises comprar un saco de dormir mini, más que nada porque abulta mucho menos y como duermes en albergues no vas a pasar frío con él. Respecto al calzado, si lo haces por primera vez, no necesitas nada especial. Unos simples deportivos que tengas ya bien usados y adaptados a tus pies son suficientes. Si más adelante te animas y haces grandes caminatas, tal vez precises comprarte otro calzado; pero de momento, con unos deportivos como te comento, es suficiente. Claro, no lleves un calzado aparentemente para andar, pero que realmente es para vestir y que simula ser para hacer deporte.
También te pongo en este otro enlace las preguntas más frecuentes que tal vez te hagas. Échalas un vistazo, porque te pueden resolver alguna duda.

Sexta razón: sé libre para marcarte tus jornadas
Respecto a la duración de una jornada yo no haría caso de lo que pone en internet. Puedes buscar los itinerarios del CdeS, que hay muchas páginas dedicadas a ello, pero que sean para ti solo una primera referencia. No tienes que seguir la pauta que se marca en ellos. Están pensados para peregrinos que en un número determinado de días quiere hacer muchos kilómetros. No tiene por qué ser tu caso. Los itinerarios que ves en internet te van a servir para corroborar que hay muchos, muchísimos sitios donde quedarte. Yo te sugiero que vayas a los albergues más baratos; allí es donde suele haber más convivencia entre los caminantes.

Podría seguir dándote más razones, unas de carácter espiritual y otras material. Al margen de razones, lo principal es que seas como seas, estés físicamente bien o mal, siempre podrás hacer algún día de este recorrido tan antiguo. Si te gusta la historia o el arte o las relaciones humanas, vas a poder aprender mucho.

Buen camino.

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