Tiempo de regalos

Tal vez viajar sea una de las manifestaciones culturales de nuestra sociedad. Viajamos y vamos a diferentes lugares a conocer lo que les caracteriza y a las personas que en ellos viven. No nos importa gastar dinero, emplear nuestro tiempo y esfuerzo. El caso es recorrer distintos lugares y ausentarnos de nuestro domicilio habitual. Quienes viajan con frecuencia parecen tener un aura especial de importancia y de cultura. Una interpretación psicoanalítica de este ansia por los viajes pueda hablarnos del deseo inocultable de huir de nuestras monótonas vidas.

A mí también me gusta viajar, pero preferentemente andando. ¡Qué lo vamos a hacer! Andar tiene connotaciones de romanticismo, de esfuerzo, de resolver situaciones inesperadas. Andar, sobre todo si se viaja en solitario, es no solo un viaje hacia fuera, sino también hacia ti mismo. Andando se disfruta de los paisajes de una forma más pausada. Los lugares pasan a nuestro lado de forma más lenta. La mente humana tiene más tiempo para pensar y saborear el camino; hasta tendrás ocasión de charlar con otras personas.

Si te gustan los viajes y más si se hacen a pie, aquí te traigo un libro muy especial. Su título es  El tiempo de los regalos y el autor Patrick Leigh Fermor, un escritor londinense fallecido en 2011. Paddy, como le llamaban los amigos, no escribió su relato hasta trascurridos muchos años de su viaje iniciático. Éste comenzó el 8 de diciembre de 1933 cuando el autor tenía dieciocho años, justo cuando Hitler acababa de llegar al poder.

El viaje de Patrick Fermor, llevado a cabo en aquellos tortuosos años, se inició en Hoek van Holland (Holanda) y ya no paró hasta llegar a Constantinopla, como él llamaba a la ciudad de Estambul. Las experiencias de su camino las narró en tres libros: El tiempo de los regalos, Entre los bosque y el agua, y en un tercero inconcluso, pendiente de publicación. A su ciudad soñada de Constantinopla llegó en 1935. Entre las escasas pertenencias con las que viajó estaban el Oxford Book of English Verse y un tomo de las Odas de Horacio.

Abandona tu hogar y busca costas extranjeras, oh joven: para ti nacerá un estado más grande de las cosas.No cedas al infortunio: el lejano Danubio te conocerá, el frío viento boreal y los tranquilos reinos de Canopo y quien contempla el renacer de Febo y su ocaso haga que, más grande, descienda en arenas extrañas. (TITO PETRONIO)

Esta es la primera de las tres citas con las que inicia Fermor su cuidado libro, lleno de aventuras y lirismo. La tercera de dichas citas son unos versos de Louis Maneice, que inspiran el título del primer libro:

Ya ha pasado el tiempo de los regalos…
oh, muchachos que crecen, oh, nieve que se funde,
oh desengaño que taparán los años…

El padre de Patrick Fermor pertenecía a la clase alta y llevaba a cabo tareas de geólogo en la India. Al poco de nacer, su madre lo entregó a una familia para que lo cuidara y se fue a la India con su marido. De carácter rebelde, fue expulsado de la escuela; seguramente por cualquier chiquillada que ahora no daríamos importancia. Estudió por su cuenta griego y latín y leyó a los clásicos, a la vez que a Shakespeare.

Su libro es denso, lleno de detalles y nos describe los días de camino superando las dificultades geográficas, climatológicas y económicas. Déjate llevar por ese joven que descubre el mundo, que transporta el ansía de saber y que es capaz de convivir con aldeanos rústicos, nazis obnubilados, pobres de caridad, aristócratas decadentes…

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